jueves, 25 de agosto de 2011

La crisis se ha llevado por delante hasta ahora a 302.116 autónomos, según ATA

La crisis económica se ha llevado por delante hasta ahora a un total de 302.116 trabajadores autónomos, según un informe elaborado por la Federación de Trabajadores Autónomos (ATA). En concreto, entre mayo de 2008 y junio de 2011, los trabajadores autónomos afiliados a la Seguridad Social han pasado de 3.409.008 cotizantes a 3.106.892, un 8,9% menos.
Para el presidente de ATA, Lorenzo Amor, estas cifras son "demoledoras", ya que suponen que, durante la crisis, la economía española ha perdido una media de 268 autónomos al día.
A excepción de las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta, donde los trabajadores autónomos se han incrementado en este periodo un 6% y un 1,3%, respectivamente, todas las regiones españolas han reducido su número de trabajadores por cuenta propia.
Murcia, con un descenso del 13,2%, Comunidad Valenciana (-12%) y Castilla-La Mancha y Aragón (-10,1%) fueron las comunidades que más autónomos perdieron entre mayo de 2008 y junio de 2011. A continuación se situaron Cataluña (-9,9%), La Rioja (-9,8%), Canarias (-9,5%), Madrid (-8,6%), Navarra (-8,3%), Cantabria (-7,8%), Galicia (-7,7%), Baleares (-7,6%), Andalucía (-7,5%), Castilla y León (-7,3%) y Asturias (-7%).
Por su parte, Extremadura y País Vasco fueron las comunidades que mejor comportamiento han registrado en este periodo, con una pérdida de autónomos del 4,3% y del 6,4%, respectivamente.
En valores absolutos, Cataluña, con 58.990 autónomos menos en esos tres años, Comunidad Valenciana (-44.701), Andalucía (-38.330) y Madrid (-33.514) concentraron el 58,1% de la pérdida neta de empleo autónomo.
Por provincias, 50 de ellas registraron descensos en el número de autónomos entre mayo de 2008 y junio de 2011, siendo Alicante (-13,8%), Tarragona (-13,2%) y Murcia (-13,2%) las provincias donde la actual crisis económica ha incidido con más dureza en el colectivo.
MÁS VARONES QUE MUJERES.
De los 302.116 autónomos que ha perdido la Seguridad Social desde el inicio de la crisis, 253.377 han sido varones, frente a sólo 48.739 mujeres. Además, el ritmo de pérdida de empleo autónomo masculino triplica al femenino, ya que en los últimos tres años, los afiliados autónomos varones han descendido un 12,4%, en contraste con la caída del 4,6% de las mujeres.
Los grandes sectores económicos donde se concentran habitualmente los autónomos han registrado importantes descensos a lo largo de la crisis, siendo la construcción el más afectado, con 135.672 trabajadores menos (-24,7%) en estos tres años.
Por su parte, en la agricultura y la industria se han perdido 38.057 negocios (-12,1%) y 32.928 (-12%), respectivamente, mientras que los trabajadores por cuenta propia del sector comercio han descendido en este periodo en 38.374, lo que supone un 4,6% menos.
Únicamente cinco ramas de actividad han registrado durante la crisis un crecimiento en el número de autónomos, destacando las ramas de información y comunicación y de actividades profesionales, que han ganado un 3,6% y un 2,1% cotizantes en estos tres años.




miércoles, 24 de agosto de 2011

Euro S & P

Continuando el tema de las agencias de calificación de mi artículo anterior, en vista de la medida que ha tomado Standard & Poors (una de las tres en el ojo del huracán de las críticas) de degradar un escalón el nivel de calidad de la deuda pública estadounidense a largo plazo dejándola en perspectiva negativa, propongo que se adopte esta agencia como si fuese europea, y así nos ahorramos el coste de cualquier otro invento. Puede sonar a broma, pero el argumento subyacente en la idea de quienes defienden la creación de una agencia de calificación europea no es mucho más seria.Como es sabido, S & P llevaba bastante tiempo avisando de la importancia que el debate sobre el techo de deuda pública tenía para estimar la calidad del emisor; han sido varios los informes que ha emitido, advirtiendo de esta circunstancia, y nada más concluir el debate con un acuerdo in extremis, como se esperaba, ha decidido rebajar de AAA (máximo nivel de calidad) a otro más bajo AA+, publicando la medida, para general conocimiento de los inversores.
La reacción de los políticos americanos ha sido la que cabía esperar, demostrando con ello que el problema subyacente es muy parecido en todos los países occidentales: ¿qué conocimiento tiene S & P para calibrar la calidad de la deuda americana? ¿Dónde estaba cuándo se valoraba como triple A los activos financieros derivados de las hipotecas basura? ¿A qué partido quieren apoyar? ¿Así piensan colaborar para que USA supere la crisis? Para ser sinceros, solo ha faltado que alguien los calificase como pro-europeos, pero yo no he encontrado ningún comentario en ese sentido.
La agencia ha publicado las razones en las que se ha basado para emitir su criterio, como todas hacen siempre; algún político norteamericano ha dicho que S & P ha cometido errores de principiante con los cálculos matemáticos, pero a mí me parece poco probable (aunque no imposible) considerando los métodos de revisión habituales en esas compañías, máxime en un asunto de semejante trascendencia.
S & P ha explicado los cálculos que ha empleado, partiendo de las cifras de la Oficina de Presupuestos del Congreso (CBO) en su previsión de la evolución del presupuesto público norteamericano para los próximos 10 años, en el que se recomendaba una reducción del gasto de 2,1 Billones (europeos) de dólares. Luego, a la vista del acuerdo finalmente alcanzado, han reelaborado la evolución posible del déficit público si se consiguen los ahorros previstos, 2,4 billones (ya sea porque el Comité Conjunto para la Reducción del Déficit de ambos partidos alcancen acuerdos, o en caso contrario, entren automáticamente en vigor las medidas de ahorro contempladas en el acuerdo: reducción de gastos discrecionales civiles, gastos de defensa, y medicare). Finalmente, ha estimado la previsión probable del PIB norteamericano, teniendo en cuenta que la economía sale de una profunda crisis y se necesita mucho tiempo para recuperar el crecimiento saliendo de una situación de endeudamiento tan elevada como la preexistente.
En resumidas cuentas, S & P llega a la conclusión de que el peso total de la deuda norteamericana medida sobre el PIB, que actualmente es del 74% (y, por eso mismo tiene el nivel AAA) podría llegar en 2021, al final del periodo establecido en el acuerdo de ambos partidos, al 85 % (escenario base) o al 101 % (escenario más probable según sus cálculos). Y por esa razón, no puede seguir mucho tiempo en el club de los elegidos.
El club de esos elegidos al que me refiero está formado por un selecto grupo de países cuya deuda pública ofrece un nivel máximo de seguridad a los inversores y todas ellas tienen el nivel triple A (de S & P); curiosamente, los países europeos son mayoría: Francia, Alemania y Reino Unido, a los que se une Canadá.
La agencia ha realizado los mismos cálculos para todos esos países (y es de suponer que si cometió errores con USA, los habrá repetido con los demás; y si no hubo errores entonces, tampoco ahora) concluyendo que todos esos países tendrán en 2015 unos niveles de endeudamiento en un rango entre el 30% (Canadá) y el 83% (Francia).
Es decir, partiendo de una situación actual que permite a USA compartir el máximo nivel de calidad como emisor, pero en el límite extremo de la categoría, si se cumplen para todos los países las variables previstas en sus presupuestos nacionales, dentro de 10 años Estados Unidos habrá perdido ritmo respecto a esos países. Por eso, avisa a los inversores de que, si no se toma otro tipo de medidas, (las que consideren oportuno los políticos norteamericanos), a largo plazo, la deuda americana será de niveles más bajos. No hay problemas de impago a corto plazo, por eso se mantiene la máxima calificación para la deuda a corto, pero se irá degradando los próximos años.
Como dije en la anterior ocasión, el culpable de esta situación no es quien califica, sino el analizado; y la calificación no es cuestión de nacionalidades ni del emisor, ni del analista, sino de hechos, datos, y previsiones: sí, ya sé que en todo ello hay mucho margen para supuestos, hipótesis, modelos matemáticos, etc., pero son las mismas herramientas aplicadas a diferentes realidades, y aportan el componente técnico del que dispone actualmente la macroeconomía. A este respecto, conviene señalar que las otras agencias comparten el diagnóstico, si bien todavía no han revisado sus propias calificaciones.
Como he señalado al comienzo, concedamos pasaporte europeo a S & P y nos ahorramos los costes de crear desde cero una agencia de calificación propia

martes, 23 de agosto de 2011

La paradoja de la contradicción en la auditoría

Se dice que la paradoja sirve para revelar la complejidad de la realidad, y en ocasiones demuestra las limitaciones de las herramientas conceptuales, en nuestro caso, una auditoría que se encuentra en contradicción. En principio, la noción de contradicción, resulta una idea o término extraño en el pensamiento, o que sea tema en la fiscalización; no obstante en la ciencia, lógica, y filosofía se ha convertido en principio clásico, y ha derivado en corrientes o escuelas que forman parte del desarrollo de las ideas en la sociedad. Sin embargo, la historia de la auditoría ha estado determinada por la uniformidad, y su principio ha sido ‘la aceptación general’. De tal forma que resulta inconcebible pensar en la auditoría, sin sus Normas, mismas que han sido producto de la aprobación general de instituciones y organizaciones profesionales para garantizar su práctica en un marco de independencia como elemento fundamental. Por ello se ha derivado su legitimidad, en tanto se ajusta o cumple con las normas, procedimientos, código de ética y nuevas disposiciones regulatorias. Luego, sí todo está articulado, conectado y justificado con la finalidad de lograr una mayor eficiencia y mejoría en la administración pública o privada.
Cómo puede ser esto verdadero si, César Ferrer, socio de KPMG y miembro del consejo directivo del Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España, afirma que “históricamente las firmas de auditoría eran cajas negras” (revista Auditores, núm. 15, mayo 2011, p. 14), o, Ángel González-Malaxetxebarria, especialista internacional de auditoría, manifiesta “La auditoría ha dejado de ser un negocio de auditores” (revista Auditoría Pública, núm. 54, julio 2011, p. 9), si ha negado la transparencia, objetividad e imparcialidad en el mismo tiempo y en el mismo sentido que pregonan que su práctica otorgaba certidumbre a la sociedad.
En tiempo no muy lejano las declaraciones anteriores hubieran sido impensables, y sin duda, los expertos en comento las han expresado con la mejor de las intenciones, en señalar el cambio que está ocurriendo en el mundo de la auditoría, pero su discurso es circular, vuelven a lo mismo, por ejemplo en la citada referencia, Ángel dice que “un médico, un ingeniero o un abogado pueden dirigir perfectamente una institución de control” luego en correspondencia, un contable ‘puede’ dirigir una clínica de ginecología, la construcción de un edificio o un departamento jurídico, si como afirma Ángel tienen la “capacidad de rodearse de técnicos competentes”. Tal como el Banco Mundial que solicitó sus servicios de especialista competente en los problemas de la deuda internacional y en programas de fortalecimiento en los órganos de control, ahora sabemos entre otras cuestiones porque el Banco Mundial sigue dando palos de ciego.
Sin duda, estamos ante un nuevo horizonte que atisba el por-venir de una nueva auditoría, sin embargo, el advenimiento se obstaculiza si continúan repitiéndose los dogmas de: la vigencia de las normas de auditoría, que rijan la actuación del auditor, y que la auditoría sea técnica. Toda una visión introyectada en la conciencia del auditor y de la colectividad que ha inducido a la ‘normalización’, esto es, un sistema de ideas o forma de pensar que ha eliminado la percepción de la contradicción. Por lo que la crítica a la auditoría se ha situado en un mundo paralelo pero que no toca al mundo de la auditoría jamás. La auditoría se ha construido más con base en el ideal que en la demostración, una práctica más próxima a lo imaginario que a su determinación conceptual, resultando que los auditores andan perdidos en la auditoría del nunca jamás.
Nunca jamás cajas negras, nunca jamás privilegiar el lucro sobre el interés público y social, y otros tantos nunca jamás. De tal suerte o desgracia que si alguien desea salir de esta auditoría deberá dejar en el archivo muerto la concepción del nunca crítica y reflexión, y deberá dejar volar su imaginación y pensamiento hasta un nuevo amanecer.

lunes, 22 de agosto de 2011

Transparencia, pero en todos los ámbitos

Muchas noticias está generando la constitución de los nuevos Ayuntamientos, como es lógico. Sin embargo, me llama la atención la difusión que se está haciendo de las declaraciones patrimoniales de los nuevos corporativos. Páginas de periódicos con la lista de sus propiedades o los modelos de sus vehículos. ¿Qué sentido tiene esta exhibición?
Desde hace muchos años la legislación local exige que los concejales presenten una declaración de sus bienes en el Consistorio, del mismo modo que otros muchos cargos electos deben presentar una declaración de intereses. Estas y otras previsiones tratan de prevenir situaciones de conflicto, para que cuando se presenten asuntos en los que están imbricados intereses públicos e intereses económicos del político, se advierta la incompatibilidad y prevalezcan los primeros. Es imprescindible esa transparencia para evitar una malformación de la voluntad política. Pero, es más, la declaración de bienes podría permitir conocer el enriquecimiento que a lo largo de una legislatura ha obtenido el político. Y escribo “podría” porque para ello sería necesario que al final del mandato existiera, como antaño, una especie de “juicio de residencia” al que se sometiera el político y sus representados pudiéramos advertir si se había beneficiado de su cargo y, sobre todo, señalar los efectos de sus decisiones.
Ninguna de esas ideas subyace en los listados de bienes que se publican en los periódicos. Por el contrario, parecen fomentar el comadreo, desviar la atención de los graves problemas públicos a cotilleos insanos. Generan, además, una desnudez que coloca a muchas personas ante un foco de atención privándolas de intimidad y poniendo en riesgo su seguridad. ¿Realmente se piensa que, publicando el domicilio y el coche de un político, ya somos transparentes y se acaba la corrupción? Encuentro esas noticias inútiles, cuando no, noticias que juegan con los límites de la protección de la intimidad según la entiende la jurisprudencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.
Claro que la transparencia resulta indispensable para la buena gestión pública. Pero los focos de atención deben dirigirse a conocer los intereses y relaciones de los políticos, los grupos de presión que participan en los procedimientos, igualmente debe salvaguardarse la competencia en los contratos administrativos para que no se adjudiquen de manera caprichosa… Muchos son los ejemplos en la gestión administrativa que vienen a la cabeza y en los que sería necesario garantizar una absoluta transparencia.
Pero, sobre todo, la transparencia deben exigirla los ciudadanos responsables que cumplan con los mínimos deberes cívicos.
Y es que, a mi juicio, uno de los problemas más graves que padecemos de falta de transparencia está en el ámbito privado. Documentados estudios han cuantificado que casi la cuarta parte de la economía se desenvuelve a oscuras. Nada de transparencia hay en esa economía sumergida que tanto daño hace a las cuentas públicas. Millones de empleos no declarados o autónomos que no declaran todos sus ingresos. El fraude fiscal alcanza cotas preocupantes ¿Qué sería de nuestro país si tantos ciudadanos que gestionan alrededor del veinticinco por ciento (se dice pronto) de la riqueza económica dieran la luz y pagaran sus impuestos? Sin duda, se minorarían de manera bien notable los problemas de la deuda y del déficit público. Un estudio de la Fundación de las Cajas de Ahorro ha cifrado en treinta mil millones la recaudación que se oculta al año. ¡Treinta mil millones de euros! Existirían recursos para los gastos sanitarios, las ayudas a las situaciones de dependencia, la adecuación de las escuelas… Mucho se conseguiría si no se ocultaran tantos ingresos privados.
Por lo tanto, transparencia y que se enciendan las luces, pero en todos los escenarios.

viernes, 19 de agosto de 2011

Huertos para el entendimiento

De viaje turístico por Baviera me encuentro, en los periódicos locales, con la noticia de una idea singular que bien podría ser acogida y puesta en práctica por alcaldes españoles imaginativos, ahora que muchos de ellos empiezan -o renuevan- sus mandatos políticos. Contamos con las zonas ajardinadas o con los parques, típicos de cualquier ciudad. Incluso de los huertos que ya existen en los suburbios de muchas ciudades. Pulmones todos ellos que se agradecen en esos agobiantes muros de cemento en que se han convertido tantos espacios urbanos en España. ¡Ah, esa cantidad de edificios que vemos y están pidiendo a gritos aire para respirar! Casos hay en este país nuestro de lugares históricos que están cercados por viviendas o incluso lugares de emblema -como catedrales simbólicas- que se hallan literalmente sepultadas por construcciones y otros disparates.
De la ventana de mi hotel en Estrasburgo veo nítidamente la torre de su catedral, altiva y desafiante. Pruebe a hacer lo mismo alguien que se acerque a León desde un hotel del centro. El intento resultará vano.
Pero me he desviado pues quería hablar de espacios verdes. Más exactamente del fomento de “huertos” en las afueras de las ciudades -Munich es un ejemplo de ello- cuidados por ciudadanos de varias nacionalidades como medio de favorecer el entendimiento entre culturas distintas.
Se trata de pequeños espacios públicos que se adjudican por un precio -desde 25 a 50 euros- por un año aunque es posible renovar el contrato y así en efecto ocurre en la práctica, siempre que se haya actuado con diligencia y el huerto esté cuidado. Conviven las plantas y los cultivos más variados. Y la singularidad consiste en que quienes se afanan en estas tareas son ciudadanos de distintas nacionalidades que a veces en la vida diaria están enfrentados por razones de costumbres, religión, ideas etc.
Pues bien, tal experiencia demuestra que, en estos ámbitos, la convivencia se desarrolla por cauces apacibles y de mutuo y fecundo entendimiento. Los cultivadores se intercambian semillas, consejos o productos ya acabados y aptos para llevar a la boca, lo que crea una solidaridad y una camaradería que se espera ha de fecundar en otros ámbitos.
Hay además actividades comunes, más allá de las relacionadas con la jardinería, como es el caso de comidas, pequeñas fiestas e incluso conferencias a cargo de expertos biólogos para orientar en tales o cuales cuestiones.
La demanda de tales huertos es crecida y, como se insiste desde los ayuntamientos que los promocionan, “lo importante en ellos es entenderse con los vecinos. La jardinería es tan solo un medio para entrar en contacto y propiciar charlas y conversaciones”. Se están prodigando en muchas ciudades alemanas y en todas las experiencias se saldan con éxito. Durante los meses de invierno se aprovecha para, a través de encuentros propiciados desde los ayuntamientos, reforzar los lazos que la primavera y el verano han ligado.
Todo un experimento ciudadano que debería encontrar eco en nuestro medio, especialmente en aquellos territorios que ya conocen fuerte presencia de población inmigrante.