lunes, 23 de julio de 2012

.ALREDEDOR DE 5000 PERSONAS SE MANIFIESTAN EN MÁLAGA CONTRA LOS RECORTES

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI·F) informa de la manifestación que alrededor de 5.000 personas han protagonizado  jueves dia 19 en Málaga. Convocados por CSI·F, STAJ, USAE, CEP, APIA, SAFJA, SMA, USO y AMPE contra los recortes, los manifestantes, procedentes de todos los rincones de la provincia, no han dudado en echarse a la calle para rechazar los abusivos recortes de Gobierno central y Junta de Andalucía.
 La protesta, con los representantes de todas las fuerzas sindicales a la cabeza, ha partido de la Alameda Principal sobre las 19:30 horas para finalizar su recorrido en la misma Plaza de la Constitución cerca de las 22:00 horas. A lo largo de la marcha ha habido ocasión para una improvisada, aunque intensa, pitada frente a la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía en Málaga.
CSIF-A también celebró ayer manifestaciones en todas las capitales de provincia andaluzas, incluida Málaga, donde también registró una numerosa asistencia, en defensa de la función pública y contra los recortes aprobados tanto por el Gobierno central como por el de la Junta de Andalucía.
Por su parte Csif quiere agradecer a todos los participantes en esta convocatoria su participacion que se realizo sin incidentes alguno. Csif en nombre de su presidente, Joaquin Perez añadio que las concentraciones y protestas no van a cesar mientras se siga cargando contra los trabajadores todo ello provocado por uan mala gestion.
Los delegados y trabajadores del Ayuntamiento de Alhaurin de la Torre acudieron a la convocatoria en un gran numero demostrando el interes por la causa.

viernes, 20 de julio de 2012

De imposturas normativas

Entre los atributos que está perdiendo nuestro Estado de Derecho está el del brillo de las Cortes generales ante la preferente aprobación por el Gobierno de continuos Reales Decretos Leyes. Normas que se redactan de manera atropellada -quizás sea esa la única urgencia que demuestran- incluyendo diversas previsiones sin mayor conexión. Hace años ya redacté una pragmática para los malos legisladores (“Once tesis y una premática para salvar la dignidad de la Ley”, en la Revista de Administración Pública, núm. 177) cuya aplicación habría que extender a los gobiernos.
En la lectura de uno de los recientes Reales Decretos Leyes, el que ya hace el número 19, de 25 de mayo, me encontré con la siguiente disposición adicional: se permite a las Corporaciones locales contratar con entidades colaboradoras la comprobación de los requisitos exigidos en las declaraciones responsables o en las comunicaciones previas previstas ahora para el establecimiento de diversos comercios. Recordé las sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, varias tienen fecha de 17 de febrero de 2011, que habían anulado gran parte de la Ordenanza local del Ayuntamiento de la capital relativa al régimen de gestión y control de las licencias urbanísticas de actividades. Entre los muchos motivos que llevaron a la Sala a invalidar tal Ordenanza se señalaba que el Ayuntamiento carecía de la suficiente habilitación legal para imponer ese régimen de “externalización” de funciones. Porque realmente “lo imponía”. Obligaba a los particulares y empresarios a contratar con esas empresas colaboradoras de manera necesaria para que se pudiera tramitar su solicitud, pues no se tramitaría ninguna solicitud que no estuviera avalada con el certificado de una de esas entidades colaboradoras. Ahora el gobierno estatal facilita esa habilitación, permitiendo que las Corporaciones locales encarguen a entidades colaboradoras la gestión y control y sin que los ciudadanos debamos condenarnos a mantener una relación con las mismas.
Pero mi desconcierto al leer la disposición del Real Decreto Ley no radica en que se trata de amparar una situación anulada por los Tribunales de Justicia sino por otras contradicciones que quizás alcancen la impostura.
Es cierto que no es nueva, ni tampoco debe despreciarse, la colaboración de entidades privadas en el quehacer administrativo. Muchos sectores reclaman su necesaria asistencia: la inspección de buques, el régimen de la adopción internacional, análisis ambientales… En todos estos ámbitos la legislación prevé la adecuada colaboración de empresas privadas. Pero hay que advertir de que se trata de sectores caracterizados por su complejidad o que no han sido propios de la gestión administrativa común, de ese “giro o tráfico” clásico con el que muchos profesores intentamos trazar el ámbito propio de la actuación administrativa. Algo que no puede decirse de la tramitación de las licencias municipales de apertura o, ahora, tras las últimas reformas, del control de las comunicaciones y declaraciones responsables.
Y es que estamos cansados de oír cómo se repite de manera automática por tantos responsables políticos que hay que luchar contra la burocracia, como si la tramitación de los expedientes administrativos, que busca garantizar la correcta aplicación de la ley, lo razonable de la decisión, la participación de los interesados fuera una extravagancia. Pues bien, a pesar de esa cantinela, se aprueba una Ordenanza y ahora se permite en una ley la realización de trámites administrativos y, además, que los realicen empresas privadas con ánimo de lucro. ¿Dónde quedan las garantías de imparcialidad, objetividad y neutralidad que debe predicarse de la gestión pública?
Es más, cuando abrimos los periódicos nos encontramos con noticias de despidos de personal laboral de los Ayuntamientos, con planes de reordenación que pueden conducir a la excedencia a muchos funcionarios, no, por cierto, de reducción de cargos políticos o de dirección. Pues bien, ¿cómo se casan las drásticas medidas de adelgazamiento del personal de los Ayuntamientos con esa multiplicación de los contratos de servicios para realizar trámites administrativos? Si se reconoce que hay tantos expedientes de control e inspección que es necesario contar con la colaboración de empresas ¿por qué no mantener esa actividad propia de la Administración en su ámbito?
Mercedes Fuertes López

jueves, 19 de julio de 2012

Órdago. Y a ver qué pasa.

Como un blog no deja de ser una bitácora o cuaderno de viaje, un relato del acontecer diario, relataré que recibo mail de la Diputación Provincial, quien amablemente tiene a bien informar a los Ayuntamientos de la demarcación a través de los FHE, de las diversas novedades normativas que nuestro complejo y descentralizado sistema se complace en regalarnos cada mañana. Y como quien no quiere la cosa, se dice (casi parece un parte de guerra):“El sábado 30 de junio de 2012 ha sido publicada en el Boletín Oficial del Estado la Ley 2/2012, de 29 de junio, de Presupuestos Generales del Estado para el año 2012.El texto del mismo se puede encontrar en el siguiente enlace web:
-En la disposición adicional “décima octava” se modifica la disposición adicional decimocuarta del RDL 20/2011, de 30 de diciembre, que a su vez modificaba la disposición final decimoquinta de la Ley 39/2010, de PGE para 2011, que a su vez actualizaba el artículo 53 del Texto Refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, que a su vez refundía la ley 39/88, Reguladora de las Haciendas Locales…, con una nueva modificación de los términos “ahorro neto” y “capital vivo”, a los que se les añade el siguiente párrafo:
“descontando, en todo caso, en el cálculo del ahorro neto y en el del nivel de endeudamiento, el efecto que, en ambos casos, pueda tener el importe de los ingresos afectados”.
Ah, pues qué bien. Dedicaré toda la mañana a seguir el hilo de Ariadna. A ver de qué está hecha esta vez la tortilla normativa. Si ya era complicado entender estas cosas de la estabilidad presupuestaria etcétera, hablo con colegas y esto de la deuda viva o muerta, el ahorro neto o bruto, la capacidad de financiación, el cuatro treinta y nueve (parece un nuevo juego de la ONCE), los informes de morosidad y el no-se-qué apenas lo entienden siquiera los iniciados.
Y es que de repente la economía nos invade todo. Todo el mundo habla(mos) de cosas que no sabíamos que existían, sobre todo de la prima de un tal Riesgo, del déficit por cuenta corriente, de subprimes, de recortes y rescates europeos.
Es el mundo de los economistas, personas listas como quien más que tienen la virtud de desentrañar lo que ha pasado con explicaciones distintas según quién las dé, pero que nunca tienen la virtud de anticipar de modo fiable lo que va a pasar. Como recuerda el dicho: un médico cura, dos dudan, tres, muerte segura. Estos sabios economistas criados en escuelas de negocios de mucha elite y que trabajan con corbata en los pisos altos de oficinas de la Castellana, la City o de la Calle 42, escrutan dónde está su beneficio y deciden fríamente en consecuencia. Si hay que hundir un país, qué le vamos a hacer, c’est la vie.
Así, en las entidades locales nos vemos enfrentados a nuevos conceptos, nuevas exigencias, nuevos requerimientos, nos enfrentamos a la penuria y la administración de la pobreza y al mismo tiempo a controles desde todas partes, Comunidad Autónoma, Estado, UE, Cámara de Cuentas, Ministerio de Hacienda, nos vemos abocados a ser el feo y el malo de la película y a pedir perdón en el confesionario. Hoy, como muestra, llegan nuevos requerimientos de la Diputación, una justificación del Plan de Educación de Adultos que hasta ahora era laboriosa pero sencilla y que veníamos haciendo veinte años, ahora se complica, hay que presentar nómina a nómina de los trabajadores, TCs y Mod. 190 y además justificantes de que todo eso se ha ingresado efectivamente. Y me planteo que: a) Esto es una competencia totalmente impropia. b) Una financiación de hace 20 años que se aproximaba al 90 % ahora no se acerca ni al 15 % (el viejo Capitán Araña ataca siempre). c) De un Ayuntamiento no se fía al parecer nadie, los Secretarios-Interventores parecemos estar de adorno. d) ¿No sería más sencillo que el servicio lo gestionase directamente quien lo financia? e) Renunciamos a eso de la subsidiariedad.
Mientras tanto en este mundo traidor en la cosa económica, la UE decide finalmente que va a rescatar a los bancos que, siendo en una importante parte los causantes de estos estropicios saldrán, como siempre, de rositas. Y éstos se siguen portando. Primero desalojan a los pobres hipoteahogados lanzándoles de sus casas, nos hacen creer en sus balances que éstas valen un potosí y condenan a los desahuciados a una deuda de por vida. Luego les alojan amablemente en los cajeros por la noche para que duerman entre cartones.
Y todos seguimos en un ay, en la cuerda floja, como los funambulistas y el estado catatónico cada vez elimina más redes de seguridad. Si nos la damos, será buena.
Europa, ah, lejana Europa que ha decidido asfixiarnos. Creímos en ti y ahora quedamos en la cuneta descalabrados bajando el Tourmalet sin frenos. La F.M./A.M. (Frau/Ángela Merkel) imponiendo a sangre y fuego el espíritu y modelo cisterciense (cisterciano, se diría en La venganza de Don Mendo) de economía sin una mínimas medidas de impulso de reactivación. Más IVA, menos sueldo, la Troika residiendo en el Palace y acudiendo a Economía y a Moncloa a controlar cada mañana. Quizás sea hora de volver a lo castizo, echar un órdago a la grande en este patético mus europeo y anunciar que más vale solos que mal acompañados y a ver qué pasa. Decir que o salimos de ésta todos o nos llevamos por delante a media Europa. Una pobrecilla Europa que ya fue secuestrada por Zeus en la Grecia clásica y que sin embargo dio nombre al continente.
Ignacio Pérez Sarrión

miércoles, 18 de julio de 2012

El regreso de los oficios tradicionales

Supe que una autora de la editorial que dirijo había quedado en el paro tras no ser renovado el contrato que mantenía con una universidad. En vez de deprimirse, se puso inmediatamente a idear fórmulas para ganarse la vida hasta que, además de diversas colaboraciones, encontró una actividad que le satisfacía y que le permitía ganar el dinero que precisaba para ir tirando. Retiraba muebles abandonados, los restauraba con gusto y los vendía a través de internet. Le va razonablemente bien. Otra mujer, familiar cercana, que jamás había trabajado para la calle, complementaba la pensión de su divorcio diseñando y cosiendo trajes de flamenca. Cualquiera que viaje con frecuencia podrá comprobar la cantidad de pequeños huertos familiares que están surgiendo como por ensalmo. Podría poner otros muchos ejemplos de nuestra cotidianidad cercana. Algo está cambiando y muchas personas están retomando oficios artesanales prácticamente abandonados, ayudados por las posibilidades que conceden las nuevas tecnologías. ¿Cómo interpretar esto? ¿Se tratan de simples chapuzas para aguantar el tirón o estamos ante el nacimiento de un nuevo tejido productivo, débil pero extenso? ¿Una simple muestra de la economía informal típica de los países en vías de desarrollo o un cambio de la sociedad hacia actitudes más activas? ¿Una evidencia del fracaso social o de la nueva energía que terminará por hacernos remontar?
Estamos desconcertados. La crisis, al igual que los feroces jinetes mongoles de Gengis Khan, cabalga desbocada sobre las estepas de nuestro desconsuelo. Hoy golpea aquí, mañana allí. Cuando no es la prima, es la deuda y cuando no, el crédito. Europa, nuestra tabla de salvación, cada día nos parece más lejana y sorda. Siempre parece existir una víctima propiciatoria para ser sacrificada a la furia secular de esta crisis milenaria. Los ciudadanos observamos con los ojos muy abiertos de asombro y temor los avances de un enemigo al que nuestros generales no logran detener. Seguimos con pasión las noticias de macroeconomía que antes ignorábamos. ¿Quién sabía lo que era la prima de riesgo hace un año? Ahora está invitada a comer en casa todos los días. La horda aplasta haciendas y países, con su secuela de dolor, ruina y desempleo, sin que ninguna de las estrategias probadas para detenerla haya conseguido otra cosa que envalentonarla y enfurecerla. Las personas desempleadas encuentran dificultades crecientes para recolocarse… ¿Qué pueden hacer?
Y ante este panorama desolador existen dos tipos de personas. Las que creen que la solución corresponde a los de arriba, ya sean los políticos, los financieros, los mercados o la virgen de Lourdes frente a aquellas otras que son conscientes de que la solución comienza por ellas mismas y que no pueden resignarse a la pasividad. Hasta ahora, eran mayoría los primeros. Pensaban que la crisis se trataría de un mal pasajero y que nuestras instituciones lograrían derrotarla con las políticas tradicionales. Sin embargo, por convicción o por obligación, cada día son más los que se percatan de que un nuevo ecosistema está naciendo y que ha venido para quedarse durante una larga temporada y que conllevará un esfuerzo de adaptación generalizado. Se sale de esta trabajando más e inventando, y no quedándonos en casa culpando al resto de la humanidad – jamás a nosotros mismos, por supuesto – de todos los males que nos afligen.
Muchos tendremos que reinventarnos. Encontrar por nosotros mismos el oficio o la ocupación que nos puede salvar y que nadie nos dará. ¿Por qué alguien habría de hacerlo cuando un altísimo porcentaje de los empresarios están arruinados? Y con la mente abierta nace la creatividad, que unida al tesón y a la voluntad puede abrirnos puertas al futuro y, quién sabe, semillas de empresas para el día de mañana. Estamos asistiendo al inicio de un tejido – muy débil e incipiente – de oficios y actividades artesanales, algunos nuevos, otros muy tradicionales. Costura, remiendos, bordados, encuadernaciones, reparación de muebles, reciclado de materiales, reparaciones varias, representaciones comerciales personalizadas, pequeñas distribuciones, cultivo de frutas y hortalizas… Observe a su alrededor y encontrará ejemplos de personas que antes se encontraban cómodas en el sistema de trabajo por cuenta ajena, con su nómina, su cotización y sus derechos, y que, una vez expulsadas de ese paraíso, han decidido comenzar una actividad por su cuenta. Sin duda alguna, se trata de un grito de rebeldía contra esa epidemia de zombificación que nos invade. El mejor antídoto contra el muerto viviente en el que podemos convertirnos es apostar por la actividad que puede significar el inicio de una profesión o de una actividad empresarial para nuestro futuro. Este cambio de actitud, forzado sin duda por las circunstancias, muestra la energía creadora que alberga nuestra sociedad en su seno. No nos resignaremos y el futuro se construye trabajando, creando, inventado. Y quizás un oficio para el que tengamos talento puede ser el primer paso para la salvación.
Nos empobrecemos como país. Pero por vez primera advierto la energía telúrica que comienza a aparecer desde la base. Los españoles siempre nos hemos crecido ante las adversidades. Nuestro sistema intenta narcotizarnos con aquello de los derechos adquiridos. La historia nos enseña que no existen otros derechos más que los que individual y colectivamente nos ganamos con nuestro esfuerzo y creatividad. Estos modestos oficios artesanales que retornan suponen un paso pequeño de un pueblo con corazón de gigante. Y si no, al tiempo.
 Manuel Pimentel

martes, 17 de julio de 2012

Hacernos trampas en el solitario

Oigo con indignación y vergüenza la noticia que salta a los medios. Resulta que al cruzar datos entre Hacienda y Seguridad Social, cosa que no se hacía al parecer desde hace ocho años, la Ministra Mato concluye que existen 800.000 personas en este país que están haciendo uso indebido del sistema de pago de a factura farmacéutica, es decir, pagan cero euros por los medicamentos cuando deberían aportar como cualquier trabajador el 40 %. De esos 800.000 se informa también que 600.000 de ellos es por errores del sistema; al parecer no fueron muchos los errados que quisieron corregir la situación. Y 200.000 por abierto fraude consciente al sistema. O al menos gravemente negligente.
Dicho esto la primera reflexión es que el sistema es verdaderamente deficiente si no ha detectado hasta ahora la situación. Tanto informáticamente como desde los gestores que tendrían que haber controlado con un poco más de cuidado esas perversiones.
Pero la segunda y más grave es que existan 200.000 personas que engañan abierta, franca y descaradamente a la Seguridad Social. No son unos pocos robaperas con perdón, no, es multitud, son el Camp Nou y el Bernabeu juntos, una cantidad ingente, que lleva a concluir que en el sentir colectivo nacional el que no engaña es porque no puede o no sabe. Tonto el último. O qué listo es éste que se escaquea piensa el común de los iberos.
¿Tó er mundo e güeno? Eso creía Voltaire, la bondad natural del hombre. Queda desmentido abriendo cualquier periódico cualquier día. EREs fraudulentos, consejeros de Cajas que se suben la indemnización y pensión vitalicia cinco minutos antes de salir por la puerta de atrás, el Jefe del Tercer poder haciendo un uso más que cuestionable de los fondos públicos, enjuagues, sueldos, enchufados, prebendas. País, como no decirlo de nuevo, de Rinconete y Cortadillo, El lazarillo de Tormes; la literatura ha retratado desde hace cinco siglos el ser hispano. Cuánto mal y cuánta miseria trajo la Contrarreforma en España y en el sur de Europa al reforzar el perdón de los pecados en vez de la responsabilidad personal.
Parece que más bien Homo homini lupus est como diría el bueno de Hobbes que si levantase la cabeza… Hay un dicho popular más pedestre que es que el que venga detrás que arree.
Ante tales noticias hispanas, es de suponer que el Embajador de Germania en la Castellana haya informado convenientemente a la Frau, quien habrá dicho automáticamente algo así como “ya lo sabía y no hace más que confirmarse, ¿cómo nos vamos a fiar de éstos…? Reacción por otro lado normal.
¿Pero de quién es todo este dinero, no es de todos los contribuyentes y cotizantes? ¿Pero qué solidaridad es ésta? ¿Qué valores son los predominantes en nuestra sociedad? Un país con un gran conjunto de ciudadanos que no posee valores morales (tenerlos supondría respetarlos) es un país sin futuro. ¿Cómo quejarse de que haya políticos corruptos si éstos no son más que una representación de la sociedad?
Constatar todo esto causa desesperanza, difícilmente veremos una salida a la tremenda crisis si no somos capaces de hacer un esfuerzo colectivo consciente. La actitud es aprovecharse del sistema sin pensar en que formamos un todo y que el vuelo de una mariposa en Europa puede provocar un huracán en el Pacífico.
Causa desazón pensar que se cumplen las normas sólo por si le sancionan y no porque se tenga interiorizada la necesidad moral de hacerlo.
Ignacio Pérez Sarrión