viernes, 30 de julio de 2010

Denuncias incentivadas u otra vuelta a las andadas

La noticia, filtración o lo que sea que apunta a que, para invertir la huelga de “bolis caídos” de la policía de tráfico, se premiará a los agentes que más tiren de talonario, es un verdadero despropósito. Primero, porque si hay un malestar justificado en los funcionarios de la moto, por razones laborales o retributivas, eso no se soluciona a costa de apretar las tuercas a los conductores incautos, sino con una política justa que tenga en cuenta la labor y los sacrificios de dichos empleados públicos. Segundo, porque como ya he escrito más veces, eso de “tolerancia cero” de la noche a la mañana viene a reconocer que, hasta el presente, hubo una amplia dosis de pasotismo perseguidor –lo que no deja de sorprender- y el “ius puniendi” debe ser siempre igual e idéntico para todos sus posibles destinatarios; lo demás es arbitrariedad sin paliativos. En tercer lugar, porque uno ya daba por superada la existencia de normas o instrucciones secretas (o discretas, como en las logias) y pensaba que el principio de publicidad llegaba a la regulación de toda suerte de incentivos. En cuarto término, porque multiplicar deliberadamente el uso de la potestad sancionadora para recaudar y, posteriormente, para evitar huelgas de brazos caídos mediante pagos extra, se viene llamando, desde hace muchos años, desviación de poder; causa de anulabilidad por antonomasia. Y, en fin, porque tan deplorable práctica no es la primera vez que se usa, con distintos y siempre espurios fines, fracasando estrepitosamente al poco tiempo.
Permítanme contar una batalla, a propósito de uno de esos precedentes fallidos que tuvo, creo recordar, por provincias experimentales, hace unos veinte años, a Toledo y a León. A poco de salir en la prensa, como ahora, la puesta en marcha de tan genial idea, yo, que trabajaba a las orillas del Bernesga, yendo a ochenta por hora por una carretera general, recibí una orden de alto y, orillado al arcén, oí cómo un benemérito me decía que me pensaba empapelar por ir a la velocidad que iba –en eso no mintió-, en un tramo limitado a sesenta. Me quedé de piedra, porque la tal carretera me era tan familiar como el pasillo de casa y, en el punto kilométrico de la denuncia, ni había una travesía, ni un cruce, ni nada. Puro y duro descampado, tramo recto y raya discontinua. No sé si llegué a protestar pero lo que sí hice fue volver al día siguiente pertrechado de cámara fotográfica. Quiso el cielo que, exactamente en el punto donde se marcaba el hectómetro en el que el guardia había situado la infracción, hubiera una señal redondita, con su orla roja, que indicaba, ni más ni menos, “cien”. Le saqué más fotos que a una famosa y monté unas alegaciones incendiarias en mi descargo. La cosa fue tan gorda y evidente que, lo que nunca pensé que ocurriría, el Jefe Provincial de Tráfico, al que no conocía de nada, me llamó para pedirme perdón. Un gesto insólito, de una honorabilidad extraña al funcionamiento tan impersonal de la Administración. Me dijo que el denunciante, al darle traslado de mi escrito, tuvo que reconocer que era verdad lo que yo había dicho pero “seguro que la infracción se habia producido en otro punto” (sic). El responsable de Tráfico me comentó que estaban pensando qué hacer en relación con tal sujeto. Yo le contesté que, siendo grave su abuso de autoridad, y su mentira, por la violación de su presunción de veracidad, la culpa última no era de él sino de quienes propiciaban tales conductas. Ya no supe qué pasó luego aunque sí sé que “los incentivos”, que en aquellos días creo que también se extendían a días de asueto, acabaron durando lo que un caramelo a la puerta de un colegio.
Ahora volvemos a las andadas y a uno se le vienen a la memoria anécdotas que daba por felizmente superadas y que creía fruto de la inexperiencia democrática. Pero se ve que seguimos tropezando en la misma piedra.
Por lo menos, debiera preverse que el agente incentivado, de prosperar unas alegaciones o un recurso administrativo o judicial frente al acto nacido de su denuncia, pagara de su bolsillo un equivalente a la multa que quiso imponer. Eso sí que es justicia conmutativa. Pero claro, así no se inmovilizaría ni a un chimpancé ebrio que circulara a doscientos por hora y en sentido contrario por una autovía. Pobres guardias; una vez más víctimas de los experimentos de los gobernantes y del resentimiento de los gobernados. 
Leopoldo Tolivar Alas  

jueves, 29 de julio de 2010

Los sindicatos unifican su defensa en el anticipo de la edad de jubilación para policías locales y autonómicos

El pasado  19 de julio, se ha formalizado la adhesión por parte de los sindicatos policiales de toda España, al Acuerdo de defensa del anticipo de la edad de jubilación para los funcionarios de policía local y autonómico de todo el país, que ya mantenían CSI-F, CC.OO y UGT.
La importancia de este acto viene dada por la unidad absoluta de todos los representantes de los cuerpos locales y autonómicos de seguridad pública, a través de CSL y COP, unidos a las tres Organizaciones Sindicales mayoritarias, en un plan de reivindicaciones absolutamente justificativa de la garantía del servicio público destinado a la ciudadanía.
Todos coincidieron durante el acto de hoy, en que la formalización de esta unidad de acción sindical, es un ejemplo de la necesidad que tienen los servicios de policía de unificar sus parámetros en muchos aspectos como el que ha generado este acuerdo reivindicativo.
Son muchos ámbitos diferenciados los que inciden en las decisiones que articulan el funcionamiento del ejercicio policial en los marcos municipales y las comunidades autónomas, generándose una discriminación en asuntos tan transcendentales como la propia jubilación según el ámbito de dependencia.
Las Organizaciones sindicales, han trazado hoy una importante vía de trabajo cuyo objetivo es adelantar la jubilación de los policías locales y autonómicos, mediante la unidad de las fuerzas reivindicativas bajo una misma voz, frente a todos los gobiernos.
A primeros de Septiembre, se volverán a reunir para comenzar con el curso reivindicativo, trazando el calendario oportuno para desarrollar el acuerdo alcanzado por todas las partes.

miércoles, 28 de julio de 2010

La Policía y la Guardia Civil se incautaron en 2009 de más de 5 millones de copias fraudulentas y falsificaciones valoradas en más de 438 millones de euros

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado desarrollaron 4.584 intervenciones por delitos contra la propiedad industrial e intelectual en 2009, detuvieron a 5.131 personas y se incautaron de 5.162.432 objetos valorados en más de 438 millones de euros. Estos son los principales datos del balance de las intervenciones del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil contra la piratería industrial e intelectual que ha sido presentado hoy por representantes de los ministerios del Interior; Industria, Turismo y Comercio; y Cultura, y de la Asociación Nacional para la Defensa de la Marca (Andema).
Del total de operaciones desarrolladas, el 56% han sido por delitos contra la propiedad intelectual y el resto (44%), contra la propiedad industrial. En cuanto a la valoración estimada de la mercancía intervenida, el 95% (más de 418 millones de euros) corresponde a la propiedad industrial mientras que el valor de los objetos relacionados con la propiedad intelectual alcanzó los 19,8 millones de euros, a los que habría que sumar el perjuicio económico derivado de la explotación no autorizada en Internet de los derechos de propiedad intelectual.
La valoración total de la mercancía intervenida ha aumentado un 13% respecto a 2008 (438 millones de euros en 2009 frente a 385 millones el año anterior), a pesar de que el número de productos incautados se redujo un 30,7% (7,4 millones de productos en 2008 frente a 5,1 millones en 2009). El 32,3% de esos objetos eran juguetes, el 10,9% marroquinería y complementos, el 7,8% material informático, el 7,7% material audiovisual y el 7,2%, material fonográfico.
Por Comunidades Autónomas, Madrid fue donde se realizó un mayor número de intervenciones por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, con el 25,2%, seguida de Andalucía (24%) y la Comunidad Valenciana (18,2%).
Propiedad industrial

El año pasado, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado realizaron 2.014 intervenciones por actividades que vulneran derechos de propiedad industrial, detuvieron a 2.198 personas y se incautaron de 4,1 millones de objetos. La valoración económica de este material asciende al menos a 418,2 millones de euros.
Por sectores, el más perjudicado fue el de la marroquinería y los complementos (el 42% del valor total de las incautaciones correspondía a estos productos) seguido de joyería y relojería (16,7%), informática (16,1%) y juguetes (10%). Además destaca a la cabeza de todas las intervenciones el sector juguetes (32´5% del total) lo que evidencia que hay cada vez más falsificaciones en productos que afectan a la seguridad de los consumidores.
Por puntos de incautación, el 51,3% de las intervenciones relacionadas con la vulneración de los derechos de propiedad industrial se desarrollaron en fábricas o almacenes, el 25,8% en establecimientos y comercios, el 17,7% correspondió a resguardo fiscal y el 2,4%, a la venta ambulante ilegal.
En cuanto a las comunidades autónomas, destaca el número de intervenciones desarrolladas en Andalucía (27,8%), en la Comunidad Valenciana (17,7%), en Madrid (13,4%) y en Cataluña (12,2%).
Propiedad intelectual
En 2009, las intervenciones policiales de productos protegidos por derechos de propiedad intelectual se han incrementado en un 17%, (2.570 frente a 2.184 en 2008). En estas actuaciones, la Policía Nacional y la Guardia Civil detuvieron a 2.933 personas y se incautaron de más de un millón de objetos valorados en 19,8 millones de euros. A esta cifra habría que sumar además el perjuicio económico derivado del uso fraudulento a través de Internet de los derechos de propiedad intelectual.
Por sectores, el audiovisual registró el 37,7% de las intervenciones, seguido muy de cerca por el fonográfico, con el 35,5%. El resto de sectores se encuentran por debajo del 3%.
En cuanto al lugar de incautación, en 2009 se produjo un descenso muy significativo de la venta ambulante (que pasó de representar un 81% de las intervenciones en 2008 a un 41,5% en 2009) y un incremento de las intervenciones en domicilios, que alcanzó el 50,7% cuando en 2008 apenas representaron un 8,2% de las intervenciones.
Por comunidades, en Madrid se desarrolló el 34,4% de las intervenciones, seguida de Andalucía (20,9%) y de la Comunidad Valenciana (18,6%).

martes, 27 de julio de 2010

Reinventarse

El mundo se mueve, y no nos espera. Por inercia, tendemos a refugiarnos en aquello tan bucólico de ”cualquier tiempo pasado fue mejor” mientras no alcanzamos a comprender que muchos de los cimientos de nuestro mundo se desmoronan. El presente ya es futuro, y nos empeñamos en observarlo con ojos del pasado. Nosotros, nuestras empresas e instituciones pudieron ser muy válidas para las realidades pasadas, pero muchas de ellas se muestran obsoletas y oxidadas para la realidad de hoy. Los valores se mantienen jóvenes y lozanos, mientras que los instrumentos para alcanzarlos deben mutar en consonancia con una realidad cambiante cuyo destino no alcanzamos a intuir.
La crisis está dejando a muchas economías, empresas y personas como un campo desolado. Quién más quién menos, ha sufrido la fiereza de su zarpazo. Muchos han caído pero otros han decidido sobrevivir, y, para conseguirlo, nada mejor que apretar los dientes, doblar el trabajo y la imaginación y, sobre todo, reinventarse. La reinvención, más que un “palabro” de moda en el caprichoso mundo del management, es un concepto amplio y atractivo que puede ayudarle a encontrar una nueva senda por la que desarrollarse y prosperar. Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, reinventar significa volver a inventar. Si en el pasado “nos inventamos” como profesionales, a veces, en determinadas circunstancias, es recomendable volverse a inventar, sin que exista edad para ello, aunque lo más frecuente es que sea acometida durante la cuarentena y primera parte de la cincuentena. Y eso a escala personal. En las instituciones ocurre algo parecido. Nuestro esqueleto público fue diseñado para la España de los finales de los ochenta, que poco tiene que ver con la España de hoy. Debemos avanzar con los tiempos, por más que las resistencias al cambio siempre tiendan a frenar cualquier evolución hacia un futuro que, por definición, siempre nos resultará incierto.
Hemos oído hasta la saciedad el mantra de que crisis equivale a oportunidad. Es cierto. La reinvención es la llave que nos permite atravesar la barrera del miedo hacia el cambio. Como Carlos Alonso nos dice en su libro Reinventarnos profesionalmente: “La sociedad actual nos exige reinventarnos tarde o temprano. Si finalmente se convierte en una oportunidad dependerá de nuestra altura de miras, sinceridad con nosotros mismos y de la actitud para abordarla”. Analice su caso. ¿Cómo le va? ¿Cree que posee talentos infrautilizados? ¿Teme que pueda ser despedido? ¿Va su empresa a cerrar? ¿Está insatisfecho con lo que hace? Aplique esas preguntas a la institución en la que trabaja o que le representa. ¿Le satisface? Pues quizás haya llegado el momento de reinventarse. Carlos Alonso escribe que “la solución está en nosotros y en comprender nuestro entorno. De nada sirve lamentarse. No es que podamos reinventarnos, sino es que estamos obligados a ello, descubriendo las capacidades que incluso pudiéramos tener aletargadas” y resume su filosofía para el proceso de reinvención en los siguientes diez consejos: Reflexione seriamente sobre el asunto, sin dejarse aplastar por miedos y temores. No reniegue de su etapa anterior, utilice la sabiduría que de ella haya adquirido. Madure sus ideas con gente de confianza y con expertos. Explore, no trace un camino excesivamente rígido, admita los cambios y los matices. Elija una actividad que le satisfaga, para lograr el triángulo perfecto entre talentos, gustos e ingresos. Esté dispuesto a reducir su retribución, si fuese el caso, si la actividad elegida le hace más feliz. No se obsesione con la ruta que haya elegido, no vaya a ser que tenga que reinventarse de nuevo a corto plazo. Aproveche sus relaciones personales, tanto para tener conocimiento de la posible nueva actividad como para su acceso a ésta. Busque un entorno de trabajo que le agrade. Aproveche para hacer su revolución personal.
La reinvención suele resultar impulsada por dos motores. El interno, más poderoso, que desde una insatisfacción personal anhela una mejora, o el externo, en el que son las circunstancias las que nos empujan a cambiar. Una crisis económica, con el consiguiente hundimiento de sectores económicos o empresas es un buen ejemplo de ellos. A veces, ambos motores, externo e interno, se autoestimulan. Así ocurre en los que ven tras una crisis una oportunidad: las circunstancias les empujan a hacer lo que en el fondo deseaban pero que no se atrevían a acometer. Las crisis nos facilitan a cruzar el umbral del riesgo y a vencer – quizás porque no tengamos otra alternativa – el freno del miedo.
Existen cuatro tipologías de reinvención. La primera sería aquella que el profesional realiza en el seno de su misma empresa. El segundo caso sería cuando el trabajador pasa a otra empresa, pero a desarrollar una función similar a la que desarrollaba en la anterior. Los cambios afectan más a lo circunstancial – salario, condiciones de trabajo, cercanía al domicilio, jefes y compañeros – que a lo substancial de una reinvención, que si tendría mucha más entidad en la tercera tipología, el salto a otra empresa con una ocupación diferente, lo que suele producirse tras un prolongado proceso de reflexión y en personas con la suficiente seguridad en sí mismas. La cuarta tipología que podríamos analizar corresponde a la forma más pura y tradicional de reinvención que es cuando se da el salto para crear la propia empresa, lo que supone superar el miedo a emprender y arriesgar. ¿En cuál de ellos estaría usted?
En la reinvención pública el motor es doble. O la insatisfacción de los ciudadanos, o el cambio de paradigmas ideológicos. El mayo del 68 o la instauración del Estado de Bienestar serían ejemplos de este segundo caso, y la actual crisis económica del primero. Muchos ayuntamientos están en quiebra literal, y eso nos obligará a reinventarlos. La tarea es ardua y fundamental. Que tengamos suerte en ella. Ojalá volvamos a los valores. 
Manuel Pimentel  

lunes, 26 de julio de 2010

La picaresca laboral dispara las inspecciones de trabajo en Málaga

La soga de la crisis aprieta el cuello del maltrecho mercado laboral mientras algunos empresarios, trabajadores y desempleados buscan fórmulas para el desahogo que no se ajustan a la ley. Conscientes de que la salud de muchas empresas de la provincia ha empeorado en lo que va de crisis, la oficina de Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Málaga extrema las precauciones multiplicando su control sobre el tejido empresarial malagueño y evitar el fraude.
Así se desprende del resumen de actividades de esta oficina relativo al primer semestre de este año, periodo en el que los inspectores sumaron 1.261 visitas más que entre enero y junio del año pasado. En total, 5.126 visitas (un 32% más), que provocaron 9.621 actuaciones (+31%) para detectar 1.304 infracciones (+18%) valoradas en casi 2,5 millones de euros. La jefa de Inspección de Málaga, Mercedes Muñoz, confirma a La Opinión de Málaga la tendencia al alza de la actividad con un aumento superior al 54% en el importe de las liquidaciones a la Seguridad Social, una subida del 60% en prestaciones ilegales detectadas (cobrar el paro y trabajar) y hasta un 273% más en el importe de las liquidaciones.
Solamente en la ausencia de altas a la Seguridad Social, el resumen semestral contabiliza en la provincia más de 7.000 actuaciones en las que se han detectado 863 infracciones (830 en asalariados y 33 en autónomos) cuyo importe asciende a más de 657.000 euros. Sin embargo, la cantidad liquidada en las arcas de la Seguridad Social se eleva hasta rozar los dos millones de euros. No menos relevante resulta comprobar que esas inspecciones supusieron el alta inmediata de 596 trabajadores que hasta ese momento trabajaban de forma irregular frente a las 381 bajas.
Sin embargo, la picaresca y la economía irregular se agudizan cuando los inspectores de trabajo se introducen en el campo de las prestaciones. Aquí, en los primeros seis meses de este año se han realizado 1.156 actuaciones en las que se detectaron irregularidades en la situación de 341 trabajadores.
La causa más numerosa, con 171 casos, se refieren a personas que fueron sorprendidas trabajando mientras percibían la prestación por desempleo. La consecuencia inmediata, según Muñoz, es la suspensión inmediata de esa prestación. En este tipo de infracción también se vieron implicados 156 empresarios, datos que revelan la igualdad que muestran jefes y empleados a la hora de jugársela. Con menos casos pero igual de llamativas, aparecen infracciones en las prestaciones por incapacidad temporal o permanente, es decir, aquellos trabajadores que fueron sorprendidos trabajando durante una baja médica, los que continuaban trabajando después de haber sido incapacitado para ello o jubilados que continuaban su actividad. Las inspecciones entre los trabajadores extranjeros sí que han sufrido descensos significativos. No en el número de actuaciones, que han pasado de las 985 del primer semestre del año pasado a las 1.422 del presente, pero sí en las infracciones detectadas. Tanto es así, que entre enero y junio de este año se han detectado 100 irregularidades por las 170 del mismo periodo de 2009. La mayoría de ellas, según los datos del la Inspección Provincial, se refieren a los permisos de trabajo de extranjeros que trabajan por cuenta ajena.
La Opinion de Malaga